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17 enero 2016

La Granja de San Ildefonso


El Palacio Real de La Granja de San Ildefonso es una de las residencias de la familia Real Española y se halla situado en la localidad segoviana de Real Sitio de San Ildefonso
La primera referencia que aparece de La Granja-Valsaín está relacionada con los Reyes de Castilla, la dinastia de los Trastamara, y a las cacerias que éstos realizaban en los montes de Valsaín.
A Enrique IV (1450) y su afición a la caza se debe la primera construcción de lo que acabaría siendo sede temporal de la Corte Española. Mandó construir en el llamado "Casar del Pollo" el Albergue y La Capilla de San Jerónimo. El Palacio de Valsaín, en principio concebido como refugio de caza también es obra de Enrigue IV.
En 1477, los Reyes Católicos donaron la Casa Real de San Ildefonso a la comunidad de religiosos de los Monjes Jerónimos del Parral de Segovia, quienes construyeron una hospedería y una Granja.
A la "Casa del Bosque" en Valsaín, a tres kilómetros de San Ildefonso, se retiraba con frecuencia Felipe II, a descansar. Allí quiso emplazar inicialmente el Monasterio que finalmente alzó en terrenos que por entonces eran segovianos, al otro lado de Sierra. Allí acometió obras de mejora, convirtiendo lo que era un pabellón de Caza en un Palacio, hoy lamentablemente abandonado.
Valsaín tuvo la suerte de ser el escenario donde se construyó el primer Palacio de todos los Reales Sitios.
El arquitecto será Gaspar de Vega, y las obras duran de 1552 a 1556. En la decoración del palacio intervinieron artistas de la talla de Gaspar Becerra, Rómulo Cincinato, Juan Flores y Francisco Urbino.
Hasta 1571, el Palacio de Valsaín vive sus mejores momentos. En 1566 nace en él Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II, que recibió de su padre la soberanía de los Paises Bajos, reinando en ellos hasta 1663. En 1570, los festejos de las cuartas nupcias de Felipe II, cuya boda se celebró en el Alcázar de Segovia, transcurren aquí.
Felipe II y Felipe IV lo visitarán, pero en abril de 1697, reinando Carlos II, un voraz incendio destruye parte del mismo, iniciándose así su decadencia, que será definitiva en el momento que se decide construir el próximo palacio de La Granja, y en el que se aprovecharán muchos elementos del Palacio de Valsaín para su construcción: balcones, materiales, etc., siendo definitivamente expoliado y pudiéndose encontrar en nuestros días tan sólo unas ruinas.

La Granja o San Ildefonso es elegida por Felipe V, el primer monarca de la Dinastía de los Borbones, para retirarse de las obligaciones de Estado.


Felipe V, Duque de Anjou, compra en 1720 a los padres Jerónimos la granja, la ermita y todos los terrenos anejos con la finalidad de construir una residencia alejada de la Corte.
En 1721 Teodoro Ardemans, arquitecto formado en el estilo madrileño de los Austrias, fue el encargado de convertir el edificio conventual en un pequeño palacio adosado a un magnífico templo y flanqueado por cuatro torres con chapiteles de pizarra.
Lo más significativo de este edificio es su fachada al jardín, obra de F. Juvara.
Modificaciones posteriores darían lugar al actual Palacio y a los jardines.
La obra de jardinería se encomendó a un equipo francés procedente de Versalles, en el que destacan nombres como Renato Carlier, Esteban Marchand y Esteban Boutelou.
En 1724 abdica el rey en su hijo Luis I, y en ese mismo año finalizan las obras del palacio aunque el Rey no puede disfrutar de su anhelado retiro debido a la prematura muerte de su heredero el 31 de agosto de ese mismo año.
Tapiz del Palacio, que muestra la familia de Felipe V
El pretendido palacio de retiro se convierte en sede de la Corte, lo que suposo la construcción de numerosos inmuebles colindantes para albergar a todo el séquito real: ministros, chambelanes, edecanes y palafreneros.
Será su viuda, Isabel de Farnesio, la encargada de concluir todas las obras de este conjunto arquitectónico. Al final de sus días eligió ser enterrada en la Colegiata, del mismo modo que lo hiciera anteriormente su marido Felipe V.
En 1727, Ventura Sit y Carlos Sac solicitan licencia real para montar una pequeña fábrica de vidrios soplados planos en San Ildefonso.
La Real Fábrica de Cristales de La Granja, uno de los mejores edificios de la arquitectura industrial europea, es un enorme rectángulo que aloja en su interior una serie de construcciones que suman en su conjunto cerca de 25.000 metros cuadrados de superficie construida.

Durante el reinado de Carlos III, el Real Sitio de La Granja o San Ildefonso adquiere su carácter definitivo al consolidarse el trazado urbanístico de este conjunto barroco habitado por una población aristócrata en auge, que bulle en torno a la residencia veraniega del monarca.
Y a partir de aquí, la historia de San Ildefonso va ligada a la historia de España. Aquí contrae matrimonio Carlos IV con María Luisa de Parma, aquí se firma el Tratado de San Ildefonso, aquí Fernando VII, moribundo, deroga la pragmática Sanción, aquí se sublevan los sargentos de la guarnición de palacio (1836) obligando a la reina María Cristina a restablecer la Constitución de 1812...
La lista de reseñas históricas que vinculan a los Reyes de España con La Granja sería interminable, del mismo modo que su legado arquitectónico perdura en el tiempo: el Palacio Real, la Colegiata, Canónigos, Caballerizas, la Casa de Oficios, el Cuartel de Guardas de Corps, los Jardines Reales, el Palacio de Caza de Riofrío, la Real Fábrica de Cristal...
La Granja es barroca, es palaciega, sustituye la austeridad de las construcciones medievales por el sinuoso contorno del barroco, el desbarajuste de las construcciones del siglo XIII por un plan ordenado de urbanismo, el horizonte orgulloso y plano de Castilla por una exhuberante vegetación que hace estallar la vida en cada rincón.
La Granja culminó en el período barroco lo que ya siglos antes se había iniciado en la vecina y no valorada población de Valsaín. Las montañas, los pinares hermosos e inmensos, hicieron de esta tierra uno de los lugares mas apreciados por todas las casas reales: Trastamaras, Austrias y Borbones.
Todas se fijaron en ella y aquí pasaron largas temporadas para dedicarse a la afición de la caza.
Pero no sólo se vive del pasado. La Granja camino con paso firme hacia el futuro y uno de los pasos más importantes fué la construcción de un nuevo Parador Nacional de Turismo prevista en el 2007 que ocupó los Edificios de la “Casa de Infantes” y del “Cuartel de Guardia de Corps”, que se une a la declaración de Bien de Interés Cultural al histórico inmueble de la Real Fábrica de Cristales de La Granja y a sus espacios colindantes que hizo la Junta de Castilla y León en 1997.
Lo que te recomendamos, es que para conocer toda nuestra historia y la naturaleza que nos rodea, te alojes en cualquiera de los muchos hoteles que existen en la provincia de Segovia. Todo lo que te ofrece La Granja, no se puede apreciar en un sólo día.

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